La Clínica de Parkinson y Movimientos Involuntarios «Dr. Rafael Lander» es una organización privada dentro del Instituto de Neurología y Neurociencias Aplicadas, especializada en el diagnóstico e investigación de enfermedades neurológicas para brindar una adecuada orientación y tratamiento partiendo de un diagnóstico integral. Su trabajo se desarrolla en la atención a través de un equipo de salud multidisciplinario especializado y actualizado a fin de controlar la enfermedad y patologías asociadas, optimizando la salud y calidad de vida de cada paciente.

La misión de ésta Unidad es orientar en el diagnóstico a los pacientes con síntomas motores y no motores al inicio de la enfermedad de Parkinson, investigar sus necesidades y dar respuestas a ellas, en el marco de un Equipo multidisciplinario, que le permita mejores resultados en el tratamiento y su calidad de vida.

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE PARKINSON (EP)?

El Parkinson es una enfermedad crónica, progresiva y neurodegenerativa cuyo origen se encuentra en el cerebro, en la sustancia negra, zona en la que se produce la dopamina, un neurotransmisor o sustancia química encargada de mandar las señales de movimiento al cuerpo. En la EP hay un déficit en la producción de dicha sustancia, entre otras como la serotonina, norepinefrina y acetilcolina, evitando que este proceso se dé adecuadamente.

Fué descrita por primera vez por un médico inglés llamado James Parkinson, en 1817, quien la denominó “parálisis agitante”, pero no fue hasta finales del siglo XIX que Charcot, un neurólogo francés, le otorga su nombre actual de “enfermedad de Parkinson”.

Se caracteriza por alteraciones en el movimiento y marcha, trastornos de sueño, deglución y habla, trastornos neuropsiquiátricos, trastornos del estado del ánimo, de memoria y pensamiento, entre otros.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA EP?

La EP no sigue un curso específico y predecible en quienes la padecen, es decir, que los síntomas no aparecen en un orden ni cantidad en particular. Sin embargo los más comunes son:
• Síntomas motores: Temblor, movimiento lento, rigidez, inexpresividad facial, dificultad para mantener el equilibrio y caminar. (Suelen manifestarse asimétricamente, en un lado del cuerpo inicialmente, el cual será el predominante en la evolución).

• Síntomas no motores: Trastornos del sueño, dificultad para concentrarse y prestar atención, dificultad para recordar cosas, control de los impulsos, presencia de síntomas depresivos y ansiosos.

• Otros: Estreñimiento, hipotensión ortostática, aumento de la sudoración, disfunción sexual, síntomas urinarios pérdida de olfato, fatiga, alteraciones visuales, micrografía, dermatitis seborreica, alteraciones del habla y la deglución, etc.
¿Cuál es la causa de la EP?
• Factores genéticos: Se ha estimado que entre un 5% y 10% de los casos responden a las formas familiares de Parkison, mientras que un 90%, aproximadamente, se deben a formas esporádicas o no concretas de otro tipo de alteraciones genéticas.

• Factores ambientales: Se han realizado estudios que relacionan ciertas toxinas en el ambiente o sustancias químicas tóxicas como pesticidas y exposición prolongada a niveles altos de mercurio con la aparición de la EP.

• Factores físicos: El traumatismo craneal pudiese ser un factor de desarrollo de la EP en edades avanzadas.
La interacción de los factores expuestos con una predisposición genética a la enfermedad pudiese aumentar la probabilidad de aparición de la misma en las personas.

¿A QUIÉNES AFECTA LA EP?

La EP tiene una edad media de inicio de 60 años de edad, siendo encontrada mayormente en hombres que en mujeres.
Con mucha menor prevalencia se encuentran la forma de inicio temprano o precoz (menos de 50 años) y el parkinsonismo juvenil (síntomas antes de los 20 años).

¿CUÁL ES LA PREVALENCIA EN VENEZUELA?

De acuerdo con la Universidad del Zulia (2011) entre 30 a 50 personas por cada 100 mil habitantes padece de la enfermedad de Parkinson en Venezuela.

¿CÓMO SE LLEVA A CABO EL DIAGNÓSTICO?

El diagnóstico se define a través de la historia clínica, examen físico y neurológico de la persona. Se pueden incluir pruebas como análisis de laboratorio, pruebas de imagen cerebral, neurofisiológicas y neuroimagen funcional.
A medida que el cuadro evoluciona y responde a los medicamentos se reevalúa y confirma el diagnóstico.

¿QUÉ ESPERAR DEL TRATAMIENTO?

El tratamiento de la EP incluye:

• Tratamiento farmacológico
• Estimulación cognitiva: retrasa el deterioro cognitivo y mantiene y fortalece las habilidades cognitivas preservadas.
• Ejercicio y fisioterapia: mejora la movilidad, flexibilidad, equilibrio y retrasa la progresión de los síntomas motores.
• Logopedia: mejora y entrena los componentes del habla y la deglución.
• Terapia ocupacional: mantiene a la persona, dentro de lo posible, en su rutina y actividades cotidianas.
• Psicoterapia: trabaja los factores emocionales involucrados.
Debido a que el curso es variable e impredecible es importante que se estudie el caso por caso para determinar un tratamiento individualizado y efectivo.

PRONÓSTICO

Al no tratarse de una condición mortal el foco del tratamiento se encuentra en el control de los síntomas y en el mantenimiento y fortalecimiento de la calidad de vida del paciente. Esto se logra a través de un diagnóstico adecuado, el control médico periódico y un tratamiento multidisciplinario de los síntomas tanto motores como no motores.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN

En toda la casa:

Instale interruptores de luz en ambos extremos de las escaleras y, de ser posible, coloque barandas a lo largo de las mismas.
Despeje el área de objetos o cables eléctricos en el suelo ya que el paciente puede tropezarse.
Si las escaleras se encuentran en el exterior sustituirlas con rampas o recubrirlas con material anti resbalante ya que la lluvia puede representar un factor de riesgo en las caídas.
Si los pisos son de material liso y resbaloso instalar franjas anti resbalantes.

En la cocina:

Evite realizar tareas que lo puedan poner en peligro como cocinar y cortar alimentos ya que puede quemarse o cortarse.
Haga uso de utensilios y vajilla de plástico, preferiblemente.

En el baño:

Tenga todos los implementos necesarios a la mano y preparados antes de iniciar.
Si el paciente presenta períodos de confusión explíquele lo que sucederá a continuación y facilítele cosas para tocar y oler que lo puedan ayudar a entender el proceso (el jabón, la toalla, el agua, entre otros).
Si el paciente se afeita es preferible que delegue esta tarea a su cuidador para evitar cortes o heridas.
Para evitar riesgos sustituya las tinas por duchas amplias, coloque sillas para que la persona pueda sentarse. Instale barras de sostén y alfombras anti resbalantes.
Instale barras de sostén en el inodoro.
Puede resultar de mayor practicidad utilizar batas de baño en lugar de toallas.
El uso de un cepillo eléctrico puede facilitar la tarea de lavar los dientes.

Para vestir:

Tenga preparada toda la ropa que usará y colóquela en el orden en que se pondrá.
La persona con EP debe vestirse sentada, y en la medida de lo posible, sola.
Vestir la parte más afectada primero y luego la más flexible.
Utilice ropa fácil de poner y quitar como vestidos livianos, abrigos con cierre, ropa con aberturas en la parte de adelante y cierres de velcro. Evite usar ropa que deba pasar por la cabeza para colocarse.
Utilice zapatos con suelas anti resbalantes.
Recomendaciones generales

Para el paciente:

Mantenga la medicación organizada (ej: en un pastillero).
Tome la medicación siempre a la misma hora, con suficiente agua, entre 30-60 minutos previos a la comida. Pudiese colocar una alarma para disminuir olvidos.
Si debe suspender debe ser bajo supervisión e indicación de su médico especialista.
Evite el consumo de alcohol.
Mantenga una higiene de sueño adecuada y una dieta saludable
Busque algún tipo de ocupación que se adapte a sus nuevas necesidades y estilo de vida.
Evite el aislamiento social, manténgase activo y realice actividades placenteras y recreativas en su rutina.
Comuníquese abierta y honestamente con sus médicos y familiares.
Realice los ejercicios indicados por el fisioterapeuta como rutina en el hogar.
Mantenga pensamientos positivos en relación a usted mismo y su futuro.
Infórmese y actualícese sobre la enfermedad. Lo ayudará a eliminar los mitos, a establecer estrategias y tener mayor sensación de control.
Involúcrese con la comunidad e instituciones.
No tema hablar sobre la enfermedad y compartir la información con quienes lo rodean.

Para los familiares:

Evite sobreproteger al paciente. Ayude a mantener y fortalecer la sensación de independencia sentido de identidad de la persona con EP.
Apoye los cambios en el estilo de vida incorporándolos a la dinámica familiar.
Modifique, en la medida de lo posible, el entorno para que la persona tenga fácil circulación y acceso a lo que necesite.
Comprenda que pueden ocurrir cambios en el comportamiento del paciente debido a la EP. No lo culpabilice.
Infórmese y manténgase actualizado en lo referente a la enfermedad. Esto lo ayudará a conocer cómo actuar en diversas situaciones y a comprender en mayor medida la persona.
Recuerde tomar tiempo para sí mismo, no olvide cuidar de su salud física y mental. Busque delegar responsabilidades entre varios miembros de la familia de ser posible.

Adaptado por el Equipo Multidisciplinario de la Clínica de Parkinson. Instituto de Neurología y Neurociencias Aplicadas. INNAP.