La Medicina Interna consiste en el ejercicio de una atención clínica completa y científica, que integra en todo momento los aspectos fisiopatológicos, diagnósticos y terapéuticos, con los humanos, mediante el adecuado uso de los recursos médicos disponibles.
En efecto, cada vez es mayor el número de pacientes pluripatológicos o con patologías crónicas, con lo que los profesionales de amplia base de conocimientos como el internista tienen un papel preponderante en la medicina actual y futura. Por otra parte el internista, como consultor «nato» de los especialistas, aporta su visión global y posibilita la super especialización al solventar todos los problemas del paciente en principio ajenos a una especialidad concreta. Finalmente, teniendo en cuenta que los problemas de salud más frecuentes son aquellos que no necesitan de una gran tecnología o especialización para su solución, y que la salud constituye un aspecto más de la justicia social que obliga a la utilización racional de unos recursos limitados, los internistas constituyen el pilar básico en la atención a los pacientes.